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Soñamos en grande y seremos grandes

Dicen que veinte años no es tanto, pero cuando se trata de un torneo deportivo organizado durante tanto tiempo, no es poca cosa. La Granollers Cup, la gran fiesta del balonmano que se suele celebrar a finales de junio en Granollers, llevando cada edición alrededor de 5000 jóvenes y más de 350 equipos, dejará por segundo año consecutivo de llenar de colores la ciudad . La imposibilidad de permitir concentraciones masivas por los riesgos latentes que ello conlleva nos dejará sin respirar ambiente deportivo para todos los rincones de la villa. Y es una auténtica lástima. Jugadores y jugadoras de más de 47 nacionalidades diferentes han vestido Granollers de fiesta año tras año. Ya no es sólo por la importancia de la competición, sino por lo que se vive en las inmediaciones de las pistas, es el ambiente, son los valores y las sensibilidades que a la vez inundan de vida nuestras calles.

No se pueden celebrar eventos si pierden su esencia, si pierden su autenticidad, y por eso estoy de acuerdo en que el formato reducido no tendría sentido. La Granollers Cup se vive por toda la ciudad, dentro y fuera de las pistas. Es vivo en un partido ganado el último minuto y en un beso robado en la calle Museo al chico más simpático del equipo alemán, toda una amalgama que es lo que hace grande esta competición.

Por una razón similar tampoco tiene sentido celebrar el Europeo de Veteranos, aplazado asimismo desde el año pasado debido a la Covidien-19. Porque lo de menos es quizás lo que se vive en las pistas, lo que importa es convivir y disfrutar de los compañeros, y la cerveza de después y las mil y una anécdotas revividas en los reencuentros.

La pandemia que cerró el mundo sigue demasiado vigente aún, avanzamos a paso de pulga y mirando de reojo cualquier indicio de marcha atrás. Las consecuencias económicas y sociales han ido aumentando día a día, contribuyendo al sufrimiento global. Pero cada vez más, todos necesitamos poder respirar, poder vivir como sabemos hacerlo, como estamos acostumbrados a hacerlo. Necesitamos deporte y cultura. Como necesitamos también una fiesta de la Ascensión, que tampoco se ha podido celebrar este año como corresponde, y habría que saber la reordenar y repensar porque su reanudación tras dos años perdida valga verdaderamente la pena. Debemos aprovechar esta coyuntura para poder retornar a la esencia de aquellas míticas paseos y de aquellas ferias de muestras con grandísimas variedades.

Volviendo al deporte, tenemos a tocar la celebración de la 35ª edición de nuestra Media Maratón, que se ha podido reubicar al 5 de junio, aunque no será el que había sido pero en 2022 deberá ser el año de la auténtica reencuentro. Y a finales del 2021 celebraremos el Campeonato del Mundo absoluto femenino de balonmano, competición de primer nivel que debe ser el punto de partida para un 2022 realmente normal como todos deseamos.

Para nuestra salud, hay que poder recuperar todos los grandes eventos tanto deportivos, como culturales y de ocio. Pero habría que ir más allá, que el tiempo de pandemia no sea un tiempo perdido, sino que sirva de trampolín para devolver con novedades, con mejoras y con ideas brillantes que ayuden a repuntar Granollers, con celebraciones de primer nivel en todo lo que se haga . Deberíamos ser referente y no sólo para una Granollers Cup, un Mundial o una Media, o una Ascensión o una Fiesta Mayor, que también. Deberíamos ser en todo. Repensamos ello, soñamos en grande y seremos grandes.

Pero hasta que no podamos recuperarlo todo, no estaremos exactamente salvados de este pesadilla llamado coronavirus. Ahora, seguimos soñando en que todo será posible y cada vez estaremos más cerca de conseguirlo, por más que cueste, sí, pero lo haremos.

Amanda Ramos. Regidora Junts per Granollers.

(Artículo publicado en el diario EL 9 Nou, viernes 21 de mayo de 2021)

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