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Ahora, 75 años después

El pasado 8 de mayo se cumplieron 75 años de la rendición incondicional del? Alemania nazi y del fin de la II Guerra Mundial. Una guerra que dejó un rastro de destrucción y muerte y una Europa devastada que a partir de 1945 se tuvo que reconstruir sobre valores muy sólidos. Salvando las distancias abismales que separan una tragedia como aquel conflicto de cualquier otro drama, la humanidad afronta hoy el mayor reto desde entonces: la lucha contra la Covidien-19 y sus efectos.

Los datos nos indican que estamos superando la fase aguda de la emergencia sanitaria causada por Coronavirus. Atrás quedan -de momento- 8 semanas angustiosos encerrados en casa, oyendo noticias de cientos de muertos diarios, contemplando las calles vacías y silenciosos por el paro económica. Tiempo habrá para revisar críticamente la actuación de los gobiernos. Las aguas retrocederán y podremos ver la magnitud entera del? Iceberg del que hasta ahora sólo veíamos la punta que representan los más de? 11.500 muertos en Cataluña y 27.700 en todo el Estado español. Difuntos que tienen pendiente ser llorados y homenajeados como se merecen.

Cuando contemplamos la realidad que queda necesitaremos de nuevo, 75 años después, valores para reponernos de este duro golpe. Para terminar de superar la crisis de salud pública y de vaciar hospitales necesitaremos civismo? y responsabilidad para seguir las indicaciones y respetar las medidas que impiden que el virus pueda emprender un rebrote. No bajar la guardia y derrochar el sacrificio hecho hasta ahora.

necesitaremos empatía? para comprender la situación personal e intransferible que ha vivido cada uno de nosotros. Algunos, confinados con personas dependientes a cargo. O con niños pequeños. Debiendo teletrabajar y ayudar a aprender los hijos al mismo tiempo. O peor, sin trabajo e ingresos. Personas mayores, grupo de riesgo, solas y aisladas de los abrazos de hijos y nietos. D? Otros han perdido familiares y no los han podido apoyar en las horas finales. Creo poder asegurar que absolutamente nadie ha vivido una cuarentena apacible, por mucha broma que hayamos podido hacer en algunos momentos. El apoyo psicológico y emocional será clave y las administraciones tendremos? Ayudar a que el pueda recibir todo el que lo necesite, especialmente aquellos que no se lo pueden permitir.

solidaridad para reactivar la cadena de apoyo económico. La tendencia iniciada ya hace unos años de fomento del comercio de proximidad se debe seguir ahora con más fuerza. Que el miedo no nos haga detener el consumo responsable. Ahora ya sabemos cómo de terribles son las calles y las plazas desiertos: nuestras tiendas, bares y restaurantes son elementos fundamentales para mantenerlos con vida. 

Y la? Nueva normalidad ?, que esperamos que sea transitoria pero que ha venido para instalarse durante meses nos exigirá creatividad? .? Debemos mantener terrazas a una mitad de su aforo? Doblamos los mismos el espacio permitido. Los teatros y auditorios, espacios cerrados, son poco seguros a nivel sanitario? Ocupamos las plazas y los parques con cultura al aire libre. Somos un País mediterráneo y verano acaba de empezar. El clima nos ayuda. Buscamos los mecanismos para hacerlo, están ahí. Han de ser. Debemos ser flexibles? para aplicarlos.

Civismo, responsabilidad, empatía, solidaridad, flexibilidad, creatividad. Valores para sumar al?agradecimiento? los sanitarios y todos los trabajadores que han mantenido ciudades activas en momentos de letargo. A diferencia de 2008, esta crisis no nos lo hemos buscado nosotros. Pero nos puede servir para hacer un mundo mejor. Con una toma de decisiones más científica y humana. Más que nunca estoy orgulloso de pertenecer a una especie que es capaz de poner milenios de evolución al servicio de la supervivencia y de hacerlo con un humanismo que nos hace únicos. Hemos sufrido y sufriremos. Pero saldremos adelante.

Àlex Sastre. Portavoz de Junts per Granollers.

(Este es el artículo publicado en el diario El 9 Nou el jueves 21 de mayo de 2020)

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